Querido José Manuel:
Antes de nada, permíteme tutearte.
He de decir que epatado me tienes con los asombrosos giros del guión de tu discurso. Como asiduo lector de tus artículos "de ciencia" (que no científicos) vengo observando una enfermiza desviación en cuestiones de temática hacia asuntos...cómo decirlo?...menos ortodoxos?.
Se hace extraño ver el exaltado comportamiento, muy alejado del pretendido racionalismo cartesiano, del que haces gala en tus apariciones públicas y que contrasta con las llamativas puertas que dejas abiertas a modo de cierre en tus conclusiones. Se me antojan..."subjetivas" pero, en este caso, perfectamente válidas, ¿verdad?. Si yo fuese Cayo Julio César, la única frase que me vendría a la mente ahora mismo sería:
tú también, bruto. Pero en este caso, afirmativa y toda en minúsculas.
Creo que el estar en misa y repicando se te da mal, muy mal. O eso, o tienes un problema con las drogas que te llevas al plató.
Recientemente escribías acerca del asombroso descubrimiento que iba a "cambiar los libros de Historia" (y cito literalmente a ambos, tu artículo y el tipo de la NASA que hizo la declaración) con motivo de cierto hipotético descubrimiento que se había hecho en Marte, creo que lo llamabas "vida"en tu artículo, ¿no?...Quince días después, con el rabo entre las huevas, y cuál resignado Espinete dabas la razón, con bastante torpeza, por cierto, y te subías al barco de la explicación oficial. Vamos, que John Grotzinger se había llevado unos ácidos confundidos en la cajita de juanolas el día de la rueda de prensa, como tú ,vaya.
Evidentemente sería estúpido pretender que han sacado fotos a unos
hombrecitos verdes (que no hombrecillos), pero no menos estúpido sería no cuestionar un giro de 180º en el signo de una declaración tan absolutamente vehemente. Como científico, que tú no eres, se me antoja una cagada monumental en el análisis de muestras, quizá probablemente por contaminación traída desde la Tierra en el propio vehículo. Pero, en cualquier caso, las declaraciones son mentira. Decir ahora que lo de cambiar los libros fue un malentendido y se debía sólo al aterrizaje de un puto monopatín en Marte, suena a caca. No es una novedad y mucho menos si lo comparamos con un alunizaje tripulado (y posterior despegue).
En resumidas cuentas, me quedo con las palabras del psiquiatra (=médico=científico) y "negacionista converso" J. Miguel Gaona (*):
es anti-científico el no dudar de las cosas.
Atentamente,
Un científico.
(*)Su reciente entrevista en un programa de televisión será motivo de una nueva entrada, avisados estáis.
Os dejo con un artículo que tiene que ver con un antiguo post mío acerca de no sé qué teoría filosófica; más de uno seguro que se acuerda...Bueno, pues ahora el aporte "de ciencia" al estudio científico que podría soportarlo.
Nieves, todo tuyo:

Hace ya una década, un filósofo británico desarrolló la teoría de que el
Universo en que vivimos podría no ser más que una simulación informática creada
por nuestros lejanos descendientes. Y por increíble que parezca, un grupo de
físicos de la Universidad de Washington ha conseguido ahora desarrollar un test
para probar su veracidad. El estudio aparece publicado en
ArXiv.org.
La idea de que la Humanidad podría estar viviendo en
el interior de un Universo artificial surgió en un artículo de Nick Bostrom,
profesor de filosofía de la Universidad de Oxford. El trabajo se publicó en 2003
en la revista Philosophical Quarterly y desde entonces no ha dejado a nadie
indiferente.
En su trabajo, Bostrom argumentaba que por lo menos una de
estas tres posibilidades debe ser cierta:
- Es probable que nuestra especie se extinga antes de
alcanzar una etapa "post humana".
- Es muy poco probable que cualquier
civilización "post humana" ponga en marcha un número significativo de
simulaciones informáticas sobre su historia evolutiva.
- Tenemos la casi
absoluta certeza de estar viviendo en una simulación
informática.
También decía Bostrom que "la creencia de que hay una
posibilidad significativa de que un día nos convirtamos en "post humanos" que
pongan en marcha simulaciones sobre sus ancestros es falsa, a menos que no
estemos ya viviendo en una simulación".
Por supuesto, y dada la
limitación de nuestras computadoras, serían necesarias, como poco, décadas
enteras para que éstas pudieran ejecutar incluso los más elementales programas
de simulación sobre la evolución del Universo.
Pero un grupo de físicos
de la Universidad de Washington ha puesto a punto un "test" que podría llevarse
acabo ahora, o en un futuro muy cercano, y que sería capaz de averiguar si,
efectivamente, vivimos o no dentro de una simulación.
En la actualidad,
las supercomputadoras que existen utilizan una técnica llamada "cuadrícula de
cromodinámica cuántica" que, partiendo de las leyes
fundamentales de la Física que rigen el Universo, son capaces de simular (con
cierto éxito) diminutas porciones de él, en la escala de una billonésima de
metro, algo mayor que un núcleo atómico.
A medida que pase el tiempo,
será posible realizar simulaciones más potentes, y que funcionen a escalas
mayores. Primero en un "trozo" de Universo del tamaño de una molécula, después
de una célula y más tarde, por qué no, incluso de un ser humano.
Eso, por
supuesto, necesitará del desarrollo de muchas generaciones de superordenadores
cada vez más potentes y que sean capaces, poco a poco, de simular pedazos de
Universo lo suficientemente grandes como para entender las restricciones a las
que, necesariamente, se verían sometidos los procesos físicos que conocemos.
Restricciones que nos servirían de pruebas de que, efectivamente, vivimos dentro
de un modelo computerizado.
Sin embargo, para Martin Savage, profesor de Física
de la Universidad de Washington y autor principal del estudio, existen ya
señales inequívocas de la presencia de esas restricciones físicas en las
simulaciones del presente. Restricciones que seguramente se harán cada vez más
evidentes a medida que las supercomputadoras puedan simular porciones cada vez
mayores de Universo.
Una de esas restricciones sería la "cuadrícula base"
que sirve para modelar el contínuo espacio-temporal en el que el Universo se
desarrolla y que, igual que se hace hoy, usarán también nuestros lejanos
descendientes para construir sus simulaciones en un futuro lejano. Por eso,
encontrar pruebas de que existen esas restricciones en nuestro Universo sería lo
mismo que demostrar que vivimos en un entorno artificial.
En la
actualidad, las computadoras que realizan esa clase de cálculos (aunque aún,
como hemos visto, a escalas muy limitadas), dividen el espacio tiempo en una
retícula de cuatro dimensiones. Lo cual permite a los investigadores, por
ejemplo, ver en acción a la "fuerza nuclear fuerte", una de las cuatro fuerzas
fundamentales de la Naturaleza cuya misión es mantener estrechamente unidos a
los quarks para que puedan formar protones y neutrones estables en el interior
de los núcleos atómicos. Sin esa fuerza, sencillamente, no existiría la materia
tal y como la conocemos.
"Si consigues hacer una simulación lo
suficientemente grande -explica Savage- de ella emergería algo muy parecido a
nuestro Universo". Por lo cual, según el científico, solo es cuestión de buscar
en el Universo en que vivimos una "firma" análoga a la que nosotros mismos
estamos utilizando en nuestras simulaciones a pequeña escala.
Algo que
además, para Savage y sus colegas, es perfectamente factible. De hecho, sugieren
que la "firma" que probaría que el nuestro es un Universo artificial podría
mostrarse como una limitación en la energía de los rayos cósmicos (la radiación
que nos llega de estrellas y galaxias lejanas).
Según la idea de Savage,
los rayos cósmicos de mayor energía no podrían viajar por los bordes de la
retícula artificial que simula el espaciotiempo en un hipotético modelo
informático, sino que debería viajar en diagonal, por lo que sus interacciones
no serían iguales en todas las direcciones, como sería de esperar. Si se
consigue demostrar que esa limitación "antinatural" existe, ya no habría duda de
que vivimos en el interior de una simulación.
"Se trata -afirma Savage-
del primer test para comprobar esta idea" (la de si vivimos o no dentro de una
simulación informática).
Por supuesto, si el concepto resultara ser
cierto, abriría posibilidades ilimitadas. Por ejemplo, los investigadores
sugieren que si nuestro Universo fuera una simulación, entonces podría haber
otras simulaciones ejecutándose al mismo tiempo, que serían Universos paralelos
al nuestro.
En cuyo caso, cabría hacerse la siguiente pregunta;
"Podríamos comunicarnos con otros Universos si todos ellos se están ejecutando
sobre la misma plataforma?". Sin duda, una más que interesante cuestión.
Por cierto, hoy era el día del 2x1 :)