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martes, junio 30, 2009

JOHN LAW

Acaban de condenar a Bernard Madoff a un porrón de años, en lo que se ha llamado la mayor estafa de la historia, en mi opinión debería llamarse la mayor estafa del siglo XX-XXI, desde luego hay estafas pasadas que rivalizan con Madoff. Lo que ocurre, es que es mejor noticia si Madoff es el mayor estafador de la historia. La economía existe hace bastante, y gente lista ha existido siempre, si mezclas ambas cosas, pues pasa lo que pasa.

Recordemos a un precursor de la economía moderna, era un estafador, sí, pero a lo grande. El famoso John Law y su famosa Compañía del Misissipi. Este tipo, nacido a finales del siglo XVII, tuvo una vida un tanto azarosa. Nacido en Escocia, hijo de una familia de banqueros, se dedicó a aprender como funcionaba la banca de su familia, para, posteriormente, decidir que esa era una vida aburrida y "salirse del negocio". De Escocia se fue a Londres, para dedicarse a la buena vida, era un conocido jugador, del que se dice que era capaz de realizar cálculos mentales asombrosos. Aunque, como jugaba tanto, acabó perdiendo grandes sumas de dinero. Total, que después de matar a un tipo en un duelo, por una mujer, tuvo que huir de Inglaterra y refugiarse en Holanda. Y allí comienza lo bueno.






La situación crítica de Francia, a la que Luís XIV había llevado a la casi quiebra, hizo que el banquero Law llegue a proponer sus ideas al actual Regente, Felipe de Orleáns, era sencillo, los monopolios privados, y los recolectores de impuestos privados, para que el Estado (el de verdad, no Luis XIV) haga esas funciones ganando poder y posibilidad de financiación. Esto hizo mejorar la situación en Francia de maneras exponencial (al menos financieramente).

Esto le llevó a crear un banco, que posteriormente pasó a ser el primer Banco Central francés (y creo que el primero del mundo). Como la cosa iba bien, decidió comprar la Compañía del Missisipi, que operaba en el territorio de Luisiana. Ya estamos en 1717, esta compañía compró otras compañías francesas de exportación, y creó un monopolio exportador bestial, en el que todo estaba soportado por el “oro” de Luisiana. En realidad esta empresa apenas realizaba extracciones, casi ni existía más allá de exportar bienes franceses, de hecho no estoy seguro de que en Luisiana haya oro como tal.

Su siguiente paso fue comprar toda la deuda francesa, estimada en 1600 millones de Libras Francesas. Pero en vez de pagar dinero, se entregaban acciones de la Compañía de Luisiana. Una empresa prospera que extraía oro a expuertas. Estas acciones pasaron a usarse como moneda y a crear una mega-inflación, ya que realmente la compañía apenas extraía oro y apenas operaba, pero como en aquella época era prácticamente imposible enterarse de lo que ocurría en el pueblo de al lado, pues la cosa fue funcionando. Para adquirir la deuda cada vez se creaban más acciones, y claro, eso hacía que su valor se diluyera, ya que la compañía realmente no estaba incrementado su valor de ninguna manera.



La acciones pasaron en menos de un año (1719 a 1720) de 500 LF a 15.000 en su momento más álgido. El Estado francés se quedó sin deuda, era un estado saneado y “libre”. Unos meses más tarde, el cotarro se descubrió, las cosas se vinieron a bajo, las acciones dejaron de tener valor y John Law tuvo que volver a Inglaterra, ya que en Francia no era muy bienvenido. Esto afectó a toda Europa, que por aquella época era el mundo conocido.
Como podéis observar la estafa fue enorme, ya que el tenía el control de toda la situación. Se puede resumir en el concepto de Juez (equivalente a un ministro de economía) y parte (Presidente de la Compañía del Missisipi). Aunque el valor es difícil de estimar, este hombre generó un negocio ficticio capaz de comprar la deuda de un país tan importante como Francia, lo cual no es baladí.

Si teneís curiosidad por el destino del caballero, al final acabó muriendo en 1729, empobrecido y en Venecia.



No todo lo que hizo John Law fue negativo, el uso del papel moneda (que en realidad lo creó porque no podía emitir monedas, ya que carecía de los metales preciosos necesarios), creó una red enorme de fábricas y talleres que producían bienes que Francia exportaba, eliminó los aranceles en las carreteras y canales, escribió sobre economía, etc..

2 comentarios:

  1. Un artículo muy interesante, sí señor.

    Y yo me pregunto: ¿cómo puedo creerse el fulano ese, el tal Felipe, que la millonada que se había fundido en palacios, fiestas y rabizas podría taparse con papelajos? Vamos, que si yo tuviera, un suponer, 1600 millones en deudas y un número similar de acreedores, me imagino que lo primero que necesitaría sería liquidez, esto es, dinero para aparentar. Me imagino que Felipe, por muy primos hermanos que fueran sus padres, pensaría más o menos lo mismo. ¿Con qué cara explicas que las deudas no son tuyas, sino que te las ha comprado un julai extranjero, el tal John Law, quien por cierto tiene una mina de oro de puta madre que no ha visto nadie, ni siquiera el rey? Los acreedores, quienes seguro que nada tenían de primos, ni sus padres tampoco, esperarían ver pronto beneficios por algún sitio. Felipe, aunque sin deudas, seguía también sin dinero; Law tenía unas deudas del copón y, visto lo visto, un tablero de monopoli y una imprenta Hewlett-Packard. Imagino que Law tendría que repartir intereses o dividendos o algo de la famosa mina. ¿O es que reinvertía todo “por el bien de la compañía” y nadie veía un duro?

    Desde luego, si suponemos un interés normal, una cosa corriente, digamos un 10% sobre el pastizal heredado de Felipe, -1600 millones. ¿Cómo coño pensaba pagar los 160 kilos? ¿Imprimiendo más papeles con la HP?

    Un timo así sólo te puede salir bien en corte de bujarrones. En la corte de las Españas hubiera terminado de relleno en las empanadas, con peluca y todo, no bien hubiera insinuado la idea...

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  2. Maldito nuevo sistema de comentar. Bien, dicho esto, hay que recordar, que este hecho duró menos de un año, es decir no dio tiempo a pagar nada. Estos papelajos estaban en última instancia soportado por el oro guardado en la compañía, la compañía estaba respaldada por el Banco Real (y este respaldado por el Rey), se cree que la burbuja se vino a bajo cuando un príncipe, al no poder comprar más papelajos decidió cambiar los suyos por oro de la compañía, unas 3 carretas de oro al cambio, John Law sabiendo que no tenía posibilidad de pagar en oro todos los papelajos presionó al Felipe de Orleáns para que el príncipe devolviera el oro, y en ese momento las expectativas se vinieron abajo.

    También hay que tener claro que John Law, era un julia extranjero, pero no era un desconocido, era el equivalente al ministro de economía de Francia, director de Banco Central Francés, presidente de la compañía del Missisipi, gran amigo de Regente, Felipe de Orleáns. Además había realizado ciertos cambios internos en Francia que habían conseguido recuperar el país después de las innumerables guerras de Luis XIV. Y Sí, a Felipe se le atribuye cierta “debilidad” mental.

    Como en casi todas las burbujas clásicas todo es expectativas, y también otra característica es que al principio se crea valor (no riqueza), yo te doy un papelajo que está valorado en 500 mortadelos, avalados por el oro que hay en Luisiana y el que tenía la compañía almacenado. También existe una promesa de ir pagando regularmente cierta cantidad de oro. Buenas expectativas, tú vas y lo vendes a otro por 1.000 mortadelos, has cobrado en metálico, el problema lo tiene el siguiente. Que además tiene un problemón porque no existe ningún bien real detrás del papelajo (más allá de los pocos kilos de oro de la compañía que no dan para pagar nada), con lo que cuando la burbuja estalla pasas de ser super rico virtual a super pobre real. Es el famoso concepto económico de duros a pesetas.

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