Los hipervínculos del cerebro humano son un misterio tan profundo como el Cosmos.
Sin carecer de gracia, un aborto musical ejecutado por dos hobbits sarasas que recitan ripios sin ton ni son puede actuar como el péndulo de un hipnotizador, narcotizando la mente del horrorizado espectador hasta hacerle establecer relaciones grotescas e inverosímiles. ¿Cómo sino el videoclip de esta pareja de majaderos mariposones podría haberme hecho recordar, agarraos a la silla, a Killer Barbies? ¿Qué tendrá que ver la divina Silvia Superstar con los primos lelos de Fortunato y de la Máscara? ¿Acaso podría ser la letra de algún temazo de Los Calambres? Pudiera ser... El caso es que me alegro mucho de haber llegado por pura carambola mental hasta ese cajón olvidado de pensamientos calámbricos.
Les dejo con Silvia, con su bikini de papel arval y su pistola de rayos... Mejor que el Tour, que dijo un gran zinéfilo.